El agua es el principal componente del cuerpo humano, representa entre el 50% y el 70% del peso corporal total y tiene un destacado papel en numerosas funciones fisiológicas, contribuyendo al equilibrio vital y afectando el rendimiento físico y mental.
Por ello, el agua es un nutriente esencial en la alimentación cotidiana.
Todas las reacciones químicas de nuestro organismo, tienen lugar en medio acuoso, por lo que contribuye al buen funcionamiento de todas las células del organismo, sirve como transporte de nutrientes y sustancias en el sistema circulatorio, es el vehiculo para excretar productos de desecho y eliminar toxinas, además de prevenir el estreñimiento, mantener el equilibrio hidroeléctrico y regular la temperatura corporal.
El agua que bebemos, junto con la contenida en los alimento (es especial frutas y verduras) debe garantizar una correcta hidratación en todos las etapas de la vida.
Las necesidades varían de acuerdo a la edad, sexo, actividad, física que se realice y las condiciones climáticas existentes, pero en condiciones de temperatura y actividad física moderada se recomienda a adolescentes mayores de 14 años, adultos y adultos mayores una hidratación diaria de entre 2 y 2,5 litros, fundamentalmente a través de agua potable, infusiones, jugos y caldos naturales.
Existen estados fisiológicos particulares, tales como el embarazo y la lactancia, y situaciones especificas como los deportistas, donde la hidratación resulta esencial y debe ser ajustada particularmente.
Debemos concientizarnos sobre la importancia de hidratarnos correctamente en todas las etapas de la vida, para lograr un estado de salud óptimo, contribuyendo a la prevención de ciertas enfermedades y a mejorar la calidad de vida y bien estar. -